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LO QUE DIJO JR REYES SOBRE DAVID ORTIZ Y LO QUE YO LE RESPONDÍ


POR TOMAS GOMEZ BUENO
JOSE ROBERTO REYES: Cuando vemos estos records y distinciones muy merecidas, ganados a puro talento, esfuerzos y persistencia, nos entra un aire de satisfacción al saber que es un producto de nuestra tierra dominicana.
David Ortiz con apenas 42 años es
Hace par de días recibí dos videos en donde me quedé con la boca abierta, en uno de ellos hablaba español, pero de forma muy coloquial, al estilo “tigre dominicano” de Guachupita, para ser exacto. No me había repuesto de esta desagradable sorpresa, cuando me enviaron otro video, en donde él justifica la música alta y la danza inesperada de una señora en un avión, sólo por el hecho de que la nave estaba parqueada por un tiempo en el aeropuerto. No le importo el derecho que tenían los otros pasajeros, los cuales pasaban por la misma situación, pero respetaban la tranquilidad y el espacio de los demás.
No conozco en lo personal al Señor David Ortiz “Big Pappy”, pero en su condición de dominicano y de Icono nuestro, me regalo el deber de aconsejarle, que se busque primero un relacionista público, con experiencia en “manejo de imagen”, porque va muy rápido destruyendo lo que tanto esfuerzo le ha costado. Su carrera como hombre público no ha terminado, aunque se haya retirado del baseball.
Ahora es el tiempo de afinar esa personalidad para lograr éxitos mayores que los obtenidos durante su desempeño en ese deporte. Que vea el caso de Michael Jordan, entre tantos.
Ya su número 34, se convirtió en una pieza histórica, en el famoso Fenway Park, pero… si se descalabra la persona de David Ortiz, si se diluye su imagen de buen amigo, del trato amable a que tiene acostumbrada a su fanaticada; asimismo desaparecería todo lo hermoso que él ha construido.
Creo que es momento de reflexionar, detenerse, buscar la excelencia, entendiendo que las figuras públicas, se deben al público, porque sus decisiones buenas o malas afectan a las comunidades y a veces hasta países.
A las personas allegadas al Big Pappy, háblenle, que sabemos de su buen corazón y sabemos que él entenderá, que todavía queda mucho de David Ortíz.
una leyenda viva, que enorgullece no solo a los dominicanos, sino que su trato amable, conjuntamente con estos logros deportivos le convierten en un héroe doquiera se practique el baseball.

Que buen y oportuno consejo José Roberto es el que le das a David. Yo también vi el video. En parte aprecie a un ciudadano motivado por una buena causa, él salió a defender (en esta ocasión de forma particular en una dama) esa espontaneidad, no siempre bien entendida que tenemos los dominicanos de expresarnos, lo que creo es un valor, es parte de nuestra identidad. Se trata de un predisposición cultural, racial, genética,,, no sé, que nosotros tenemos que nos hace tan especiales. Y tan especiales, que con frecuencia desconocemos el derecho de los demás y rayamos en la imprudencia, como lo hizo esa señora.
Bien, ahora vamos con David. El gesto es ambiguo: Parece bien intencionado, pero resultó inapropiado, en el fondo no fue sabio, pues esta señora, tal como acertadamente tu señala no podía asumir el derecho de divertir y entretener a los demás sencillamente porque a ella se le antojó sobresalir. Una vez se manifiesta que con frecuencia nosotros los dominicanos no hemos aprendido a demarcar la línea que separa la desfachatez y el ridículo de la prudencia y el respeto, valores que no siempre logran inhibirnos de ciertas conducta que ante las normas prevalecientes se muestran inexplicables y extraños, como fue el caso de la señora en cuestión, a pesar de que por circunstancias políticas y sociales ostenta cierta titularidad de nobleza que obligan a poses de mayor formalidad y compostura.
Pero vamos con David. La grandeza, esa que nos sobrepasa y se convierte en patrimonio universal y de del que todos participamos encarnados en una persona, demanda cierta formalidad y elegancia. La vulgaridad es repulsiva y empequeñece, degrada y ningún motivo, por noble que parezca la justifica. Cuando escuché a David hablar se me borraron sus números de la mente, solamente vi el poder de la mediocridad insultante. Me dio pena. cuando vi a David exhibiendo ese lenguaje tan vulgar, tan pobre, tan torpe y desatinado, pensé en Juan Marichal, “El lanza llamas de Laguna Verde”, como a veces les llaman.
José Roberto, he tenido la oportunidad de conversar personalmente con Juan Marichal, además de escucharlo en entrevistas, y si bien es cierto que sus hazañas deportivas son elevadísimas, tan elevadas como esa emblemática alzada de pierna que hacían brillar sus spikes con la luz de sol, no menos es el lenguaje que decora su conversación, que aunque llena de hazañas y logros, lo deja ver humilde y con una sencillez que asombra.
Creo que David tiene que aprender que el bate y la pelota pasan a tener un valor simbólico y que es él el primero que tiene que entender su propia grandeza en toda la integralidad. No la grandeza para hacer lo que se quiere, sino para ser y comportarse como se debe. Vi a un David social y culturalmente en cuidados intensivos, cualquier esfuerzo para no dejarlo morir es loable y oportuno. Gracias José Roberto por este consejo y ojalá David pueda ocupar su tiempo libre en lecturas edificantes y en la toma de un entrenamiento en tacto y buenos modales. Se trata de gran embajador, de hombre comprometido con causas sociales muy humanas, pero tiene que poner su lenguaje a la altura de su bate.
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