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El caso haitiano y la hipocresía de muchos

Por el Pastor Fermín Brito.

Cuando nacimos como República en 1844 queramos o no,   nacimos como siameses cargando en nuestro costado a nuestra hermana república de Haití. Nos hemos peleado, hemos discutido, nos hemos dejado de hablar por un tiempo, pero como siameses tenemos que obligatoriamente estar juntos.  Las personas con juicio, con cordura y serios sabemos eso.  Queramos o no, estamos unidos en una misma isla donde no hay forma, ni manera algunas de  separarnos.

Los hombres y mujeres  serios de este país también sabemos que los problemas suscitado en nuestras fronteras no son nuevo, pues son problemas que hemos tenido desde antes de nuestra fundación como república. No es culpa de los ciudadanos haitianos los cuales han vivido en la más grande e inimaginable pobreza cuando en su ansía de sobrevivir, ingresan  de manera  ilegal a nuestra República Dominicana, ni siquiera las autoridades de nuestra vecina nación tienen la mayoría de las culpas aún por supuesto la tienen, pero la mayoría de la culpa es nuestra. 

La culpa es de nuestros gobiernos de turno, de nuestras autoridades, de los empresarios, y de todos aquellos que de una u otra manera se benefician del caos producido en nuestra frontera. Es la corrupción gubernamental, administrativa, constructivas, empresarial, comercial, agrícola,  militar, policial y un sin número de organizaciones que ven en la miseria haitiana una mina de oro, donde ellos pueden saciar la ambientación desmedida de aumentar sus fortunas.

Todo el mundo sabe en está isla de la gran unidad homogénea de los gobiernos corruptos de ambos lado, de empresarios explotadores,  de militares y policías y hasta de simple conductores de camiones, autobuses etc, que por aumentar sus ingresos y sus fortunas son capaces de vender hasta su propia alma al diáblo.

La corrupción es el flagelo más grande que ha afectado nuestros dos países, el negocio ilegal es el pan nuestro de cada día. Todo el mundo lo sabe en ambos países, pero la hipocresía de muchos se ha impuesto. Muchos son los que en este país son como Pilatos, por un lado, reciben los sobornos, emplean a ilegales a sueldos de miseria, los trasladan en sus vehículos encubiertos, y por otro lado, hablan de invasión de extranjeros, hablan de patriotismo y hablan de expulsión de ilegales.
Este gobierno que encabeza el licenciado Danilo Medina Sánchez ya gastó sumas millonarias en el llamado plan de regulación, que al fin y al cabo ha sido un verdadero fracaso.

El problema haitiano nos afecta a todos como vecino más cercano, pero más somos afectado cuando por la falta de voluntad política y patriotismo, nuestro gobierno dominicano, las autoridades, los empresarios y las fuerzas vivas en general de nuestra nación, prefieren seguir simulando que todo anda bien.

En todo el territorio nacional, campo a campo, barrio a barrio y cuidad en cuidad estamos llenos de ciudadanos haitianos ilegales, esto sin contar con la existencia de otros de otras nacionalidades.

  A caso sabe el gobierno nuestro cuanto extranjeros hay en está media isla? Hay algunas institución que puedas tener una estadística cara y precisa de cuantos ilegales son? Lo único que sí sabemos es que si no hacemos algo, dentro de diez o veinte años, nuestro República no será tan nuestra, y nuestra economía será tan desastrosa como la de nuestro vecino más cercano.

La República Dominicana está en grave peligro, y no por el tema de los vecinos haitianos ilegales solamente, sino por la falta de voluntad patrióticas de quienes hoy tienen en su mano el poder para gobernar para todos los dominicanos, y no lo hacen porque habría de tomar decisiones que afectaran a muchos que les conviene tener a los nacionales haitianos ilegales en nuestro país.  La hipocresía hay que desenmascarla, los faltos patriotas hay que decirle, te conocemos traidor.

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