EL ATLETISMO SE QUEDA ESPERANDO POR ‘EL PRÓXIMO BOLT’
LONDRES. En teoría, el libreto del último Mundial de
atletismo con la presencia de Usain Bolt era factible y atractivo.
El icono de Jamaica se retiraría triunfal en los 100
metros. Wayde van Niekerk, su supuesto heredero, haría historia con un doblete.
El Estadio Olímpico de Londres sería sede de una vibrante justa.
No ha sido así, y tal vez ha llegado el momento de que
el atletismo deje de fantasear con la idea de que el “próximo Bolt” aparecerá
por arte de magia.
La gloriosa despedida que anhelaba Bolt quedo truncada
cuando terminó tercero al ser superado por Justin Gatlin en los 100, y luego el
público londinense se cebó con el estadounidense — hombre con dos suspensiones
por dopaje en su hoja de vida— al darle abucheos monumentales, inclusive en su
ceremonia de premiación.
El nuevo campeón se
llama Ramil Guliyev, casi que un desconocido, alguien que finalizó último
cuando Bolt ganó la final de los 200 en los Juegos Olímpicos del año pasado.
Van Niekerk emergió victorioso en los 400, la prueba
en la que el sudafricano batió el record mundial el año pasado. Pero el
señalado para suceder a Bolt como la nueva estrella del deporte no encandiló en
su triunfo, empañado por la ausencia de su máximo rival, Isaac Makwala, a quien
se le impide entrar al estadio al declarársele en cuarentena por un virus
estomacal.
No faltaron las suspicacias sobre si, tras bambalinas,
hubo un complot para facilitar la victoria de Van Niekerk. Todo se resolvió con
permitirle al botsuano, ya recuperado, que corriera dos eliminatorias en un
mismo día para entrar a la final.
Llegó la noche de la final, pero ninguno de los dos
principales favoritos acabó como ganador: Van Niekerk cerró segundo gracias a
la foto y un agotado Makwala se hundió en el sexto puesto.
El nuevo campeón se llama Ramil Guliyev, casi que un
desconocido, alguien que finalizó último cuando Bolt ganó la final de los 200
en los Juegos Olímpicos del año pasado.
Con 27
años, nació en Azerbaiyán y ahora representa a Turquía. Su tiempo fue 20.09, el
cuarto más lento de un medallista de oro en la historia de los mundiales. Como
referencia, Bolt subió a lo más alto del podio en Río con un registro de 19.78.
“Quizás en la próxima competición, todo el mundo estará
pendiente de mí”, dijo Guliyev.
Eso es poco probable y ello encierra la encrucijada que afronta
el atletismo en la era post Bolt.
Durante una semana con éxito de taquilla en el estadio pero con
un desfavorable clima invernal y marcas mediocres, Sebastian Coe se ha
esforzado en poner buena cara ante los cuestionamientos y los malos augurios
para el deporte del cual es su máximo dirigente.
“Rara vez se consigue el guión perfecto en el deporte. La vida
no es así”, afirmó el presidente de la Federación Internacional de Atletismo.
No hay otro camino que dejar todo siga su curso natural. Después
de todo, la irrupción de Bolt fue espontánea.
Van Niekerk, quien no pudo convertirse en el primero desde
Michael Johnson en 1995 en conseguir el doblete de 200-400 en el Mundial,
reconoció que el peso de las expectativas fue exasperante.
“He entendido que esto no será ningún paseo”, dijo Van Niekerk,
de 25 años.


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