SOBERANIA Vs. HUMANIDAD
Por: Obispo
Inocencio Vargas
La República Dominicana es una nación
libre y soberana según lo establece nuestra constitución, condición que costó
mucha sangre y vidas de hombres y mujeres
que no escatimaron ofrendarlas por nuestra libertad e independencia,
cada vez que estuvo en riesgo.
En el pasado, nuestra soberanía ha
estado amenazada muchas veces por naciones que han intentado apropiarse de
nuestro “pedacito” de tierra, que Dios nos ha dado en este planeta. También los
políticos inescrupulosos y ambiciosos la han puesto en riesgo, hipotecándola de
tal manera que según estudios recientemente realizados cada dominicano tiene
una deuda de RD$133,000.00 (ciento treinta y tres mil pesos), conforme a la
deuda pública que tiene el país al día de hoy.
Como vemos, luego de la muerte de
Trujillo, todos los presidentes, salvo algunas excepciones han comprometido
nuestra soberanía, permitiendo, que por donaciones y préstamos otras naciones ejerzan
injerencia en todo lo que es nuestro sistema de gobierno, imponiéndole al país
camisas de fuerza, teniendo que tolerar lo que a esas naciones se les antoje, llegando
al colmo de hacernos tolerar a una pareja de homosexuales como embajadores en
nuestro país, ofendiendo así, no solo nuestra soberanía, sino nuestras creencias
y sistema social.
También nos quieren imponer un nuevo
orden social en que debemos aceptar como normal, la agenda gay o LGBT y la satánica práctica del
aborto.
Hoy también según la ciudadanía y
algunos patriotas, nuestra soberanía parece estar amenazada con el caso de la
amplia migración ilegal haitiana, hacia nuestro territorio, aunque este ha sido
un problema que de tiempo en tiempo nos crea incertidumbre, ya que ningún
gobierno ha querido asumir con responsabilidad el tema para resolverlo o por lo
menos imponer reglas claras.
Esta es una situación que parece ser que
al gobierno se le salió de las manos, la cual se ve como indetenible. Me refiero al éxodo de
haitianos que a diario cruzan la mal llamada frontera, que debería separar
nuestros territorios ya que somos dos países “soberanos” y esto ha venido
creando un malestar al pueblo dominicano, mayormente a la población de los
barrios donde se van alojando todos los hermanos haitianos, que tratando de
sobrevivir a la gran calamidad que les afecta en su país, hacen lo que les sea
posible para salir de su país.
La iglesia no escapa a esta realidad,
con la cual tiene que manejarse a
diario, pues como cristianos no podemos dejar de lado nuestra vocación de amar
al prójimo. Pero si esta situación sigue aumentando sin que el gobierno enfrente
el problema de manera adecuada y le presente la solución al problema, apoyada
en nuestra Constitución, esto podría desencadenar en que se levanten focos de
grupos tratando de hacer justicia con sus manos, poniendo en riesgo muchas de nuestras iglesias en barrios y
pueblos en las cuales muchos de los hermanos haitianos se congregan.
Pues podríamos vernos en una difícil
situación a la hora de querer ayudar a estos hermanos y vecinos nuestros, como
hasta ahora lo hemos estado haciendo ya que tendríamos que decidir entre “lo
humano y lo soberano”.
En definitiva nuestra preocupación es
que se levanten grupos neo-nacionalistas y quieran tomar represalias contra las
iglesias, si interpretaran un consentimiento hacia la situación
.3 de la que somos objeto.


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