"HAY QUE TENER VALENTÍA PARA ESTAR EN LA MILICIA"
LA
TENIENTE CORONEL PAULA FERNÁNDEZ JIMÉNEZ ASUMIÓ AYER COMO JEFA DE UN BATALLÓN
Santo Domingo
Aunque
a veces cruzó por su mente desistir de sus propósitos, como lo hicieron muchos
de sus compañeros, debido al fuerte rigor de los entrenamientos que
deben soportar los aspirantes a cadete, la teniente coronel Paula Manuela
Fernández Jiménez se mantuvo firme hasta lograr su meta de hacer carrera en la
academia militar del Ejército Nacional.
“Después
pensé y dije que no soy de las que se queda a mitad de camino”, cuenta
Fernández Jiménez, primera mujer en dirigir el segundo batallón de
infantería general Francisco del Rosario Sánchez, cuyo cargo asumió ayer,
a sus 36 años de edad.
Pese
a las dificultades que admite haber encarado, siguió avanzando hasta que
logró graduarse de cadete en la academia militar Batalla de las Carreras, en
San Isidro, en 2005, a partir de cuyo año ha realizado estudios universitarios
y especializaciones, y ha desempeñado diversos cargos en el Ejército
Nacional. Confiesa que se esforzó por salir bien capacitada de los
entrenamientos.
“Como
todo inicio, son muy fuertes; entre nosotros mismas (las mujeres) nos
animábamos unas con otras, dentro de la promoción”, expresa. Precisó que
durante ese tiempo ingresaron cerca de 400 personas a diferentes promociones, y
de estas solo se graduaron 107. De 77 mujeres terminaron 28, porque el resto
abandonó, como resultado de los rigurosos entrenamientos.
¿Cómo
fueron esos entrenamientos? Fernández Jiménez responde que en los primeros tres
meses eran bajo un sol intenso, sin importar las condiciones del clima.
“Ese
entrenamiento en una explanada no era fácil; mira nada más coger ese sol
intenso, corriendo allí, sin importar las condiciones climatológicas; así nos
fuimos desarrollando”, expuso. Al principio solo recibía visitas de familiares
los domingos.
Aprendió
a manejar todo tipo de armas de fuego y no tuvo miedo, ni por la manipulación
de las armas ni a los ejercicios que tenía que realizar.
“Al
ser muchacho, uno tiene su mente inocente; usted sabe que los muchachos donde
quiera se tiran; a uno le decían: súbete en esa loma, y nos íbamos nosotros,
como si fuera nada”, indicó. Por ser mujer, agrega, no vio obstáculos y
siempre estuvo dispuesta a realizar lo que fuese necesario. “Nos decían hoy
toca tiro, y nos íbamos al campo de tiro; allá nos íbamos, y nosotras lo
hacíamos hasta mejor, porque pegábamos más”, afirma.
Se define como una mujer valiente.
“Hay que tener mucha valentía y coraje para dedicarse a la milicia y superar
todas las pruebas”, advierte Fernández Jiménez.
La
convocatoria a través de medios de comunicación radiales y
televisivos fue que la motivó a ingresar a la academia militar en el año
2002, cuando tenía 18 años de edad y apenas terminaba de graduarse de
bachiller.
“El
hecho de que vi que se le estaba dando la oportunidad a nivel académico a las
féminas hizo que me motivara; participé, pasé con buena nota y aquí estoy”,
narra, durante una entrevista concedida a Listín Diario.
Cuando
se graduó de bachiller, iba a estudiar hotelería y turismo. Pero su ingreso a
la academia solo aplazó su meta, porque mientras trabajaba en la milicia
cursó una licenciatura en administración de empresas turísticas, y
realizó una maestría en comercio internacional. Cree que la seleccionaron para
dirigir el batallón por su preparación académica, que es lo que se está
exigiendo hoy en día, y por la trayectoria que ha tenido en mandos.
Dice
que en los cargos que ha desempeñado ha sido respetada, porque ella se ha dado
a respetar. Así espera que se le respete al frente del batallón que desde ayer
dirige, compuesto por 450 miembros, entre estos 75 mujeres. Bajo su mando tiene
un cuartel general y tres compañías. “Esto es sí señor, no señor”, expresa.
Sostiene
que estará sujeta a las directrices del comandante de brigada, que emanan de la
comandancia del Ejército y del Ministerio de Defensa. Asegura que
no ha sido discriminada por su condición de mujer, ni ha tenido obstáculos. “Si
hubiese habido obstáculo no nos dan ni siquiera la oportunidad de comandar”,
señala.
Tomasa Jiménez, madre.
“Me siento muy contenta y agradecida de Dios”
La madre de la joven, Tomasa Jiménez Álvarez, expresó que se siente contenta y agradecida de Dios, porque su hija fue designada al frente de un batallón de infantería del Ejército Nacional, un cargo que ocupa por primera vez una mujer.
“Me siento muy contenta y agradecida de Dios”
La madre de la joven, Tomasa Jiménez Álvarez, expresó que se siente contenta y agradecida de Dios, porque su hija fue designada al frente de un batallón de infantería del Ejército Nacional, un cargo que ocupa por primera vez una mujer.
“Estoy
feliz de ella, de verla hoy, mañana y siempre escalando peldaños; espero que
siga hacia adelante, con un talento, como tiene que ser”, manifestó.
Al
principio, la madre de la oficial militar no quería hablar, pero con un poco de
insistencia accedió a decir algunas palabras. Ella es empleada en el archivo de
la Maternidad la Altagracia, y está en proceso de pensión.
Ingresó
al Ejército en el 2002, como aspirante a cadete, donde se graduó como
licenciada en ciencias militares en el 2005, dentro de la XVLV promoción
Juana Saltitopa. Es licenciada en administración de empresas turísticas y
tiene una maestría en comercio internacional. Realizó una especialidad en
comando y estado mayor conjunto en el Instituto Superior de Defensa
(Insude). Ha desempeñado funciones en el Ejército, entre ellas en
la guardia presidencial.
Demetrio José Fernández, padre.
“Tiene voz de mando y un liderazgo innegable”
El padre de la teniente coronel, Demetrio José Fernández, dijo que su hija tiene voz de mando y un liderazgo innegable, por lo cual entiende tendrá éxitos en las funciones que le fueron asignadas, pero consideró que no es tiempo para celebrar, sino para dar gracias a Dios. Sostuvo que van a celebrar cuando termine su mando en el batallón, porque confía que lo hará bien.
“Tiene voz de mando y un liderazgo innegable”
El padre de la teniente coronel, Demetrio José Fernández, dijo que su hija tiene voz de mando y un liderazgo innegable, por lo cual entiende tendrá éxitos en las funciones que le fueron asignadas, pero consideró que no es tiempo para celebrar, sino para dar gracias a Dios. Sostuvo que van a celebrar cuando termine su mando en el batallón, porque confía que lo hará bien.
“Creo
que lo lógico es que uno celebre después que haya pasado por la tarea y que lo
haya hecho bien, porque no es bueno celebrar desde ahora porque hay una tarea
de por medio que hacer. Su padre es civil y pensionado de Salud Pública.


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