EXPRESIDENTE DE ODEBRECHT A PRISIÓN DOMICILIARIA, EN CLIMA FAMILIAR TENSO
Sebastian Smith | AFP
Brasil
El
magnate Marcelo Odebrecht, implicado en el mayor escándalo de corrupción de la
historia de Brasil, pasará el martes a prisión domiciliaria, a tiempo para la
Navidad, aunque en su familia el clima no está para fiestas.
Después
de pasar dos años y medio en una cárcel de Curitiba (sur), el exempresario, de
49 años, cumplirá el resto de su sentencia de 10 años por corrupción y lavado
de dinero en una lujosa mansión de Sao Paulo. Un confort oscurecido por
tensiones familiares.
Apodado
"el príncipe", Marcelo Odebrecht dirigió la mayor constructora de
América Latina, responsable de obras en todo el mundo, desde el estadio del
equipo de baloncesto Miami Heat hasta usinas hidroeléctricas en Angola.
Este
hombre de figura delgada, aspecto discreto y mirada penetrante, detrás de un
par de anteojos ovalados, llegó a ser uno de los hombres más influyentes de
Brasil. Su empresa llegó a convertirse en el símbolo de una nación pujante. Y
su caída llegó junto a una grave crisis económica y política en el gigantesco
país.
El
derrumbe se inició el 19 de junio de 2015, cuando Marcelo Odebrecht fue
detenido, acusado de pagar sobornos a decenas de líderes políticos en Brasil
-luego se reveló que el procedimiento envolvía tres continentes- para obtener
contratos.
El
arresto se llevó a cabo en el marco de la Operación Lava Jato ('lavadero de
autos'), que un año antes había empezado a destapar una inmensa red de
corrupción urdida entre políticos y empresarios para obtener contratos en la
estatal Petrobras.
Cuando
la investigación reveló que Odebrecht gestionaba los millonarios sobornos a
través de un departamento creado exclusivamente para ese fin, la caída del
"príncipe" amenazó con arrastrar a toda la empresa.
-
De la celda al condominio -
Las
condiciones de detención Marcelo Odebrecht en Curitiba no han sido las peores:
con derecho a microondas, heladera y televisión, las puertas de su celda
siempre están abiertas. Allí, según reportes, desarrolló cierto fanatismo por
el fitness.
Pero,
desde luego, la prisión en casa será mucho más amena.
Según
la prensa brasileña, Odebrecht viajará a Sao Paulo con escolta policial en su
jet privado. Una vez en la megalópolis, se reencontrará con su esposa Isabela y
sus tres hijas en una lujosa mansión del barrio Morumbi.
Un
portavoz del caso Lava Jato confirmó que pasará los próximos dos años y medio
recluido en su casa y con tobillera electrónica.
Le
seguirán otros cinco años de pena, la primera mitad con salidas diurnas
autorizadas y los últimos dos años y medio con la obligación de permanecer en su
hogar sólo durante los fines de semana.
Comparada
con su actual celda de 12 m2, la nueva prisión será una jaula de oro: ubicada
en uno de los barrios privados más ricos de la ciudad, la vivienda tiene una
superficie de 3.000 m2. Y una gigantesca piscina, según los periódicos.
-
Reyerta familiar -
Gran
parte del conglomerado familiar fue alcanzado por los tentáculos de Lava Jato,
aunque Marcelo Odebrecht es señalado como el mayor responsable de los niveles
de corrupción alcanzados por la empresa desde que asumió su comando en 2008.
Cuando
el cerco de las investigaciones comenzó a cerrarse sobre la compañía, el CEO se
resistió inicialmente a un acuerdo de delación premiada, relatan los medios.
Sin
embargo, su padre Emilio tomó cartas en el asunto y asumió las negociaciones
con la Fiscalía, según el periódico O Globo. Esto derivó en un acuerdo de
confesión masiva en el que 77 ejecutivos de la empresa -incluido el detenido
Marcelo- revelaron a las autoridades lo que sabían.
La
empresa se comprometió a pagar una multa de 2.600 millones de dólares a los
gobiernos de Brasil, Estados Unidos y Suiza.
A
cambio, la firma logró sobrevivir y la justicia redujo de 19 a 10 los años de
prisión para Marcelo Odebrecht y concedió un tratamiento especial para su
padre.
La
confesión, vista como una rendición, causó una grieta en la familia, según
varios medios brasileños.
O
Globo asegura que Emilio fue apenas dos veces a visitarlo a prisión, mientras
Folha afirma que Marcelo también se distanció de su hermana, su madre y varias
figuras de relevancia en la empresa. Tres de sus tíos habrían tomado partido
por el patriarca Emilio y apenas uno lo habría respaldado a él.
"Había
dos grupos en la empresa", confió un miembro de Odebrecht al sitio de
noticias UOL. "El lado de Emilio ganó", aseguró esta fuente.
Odebrecht
S.A. emprendió un proceso de renovación y anunció que a partir de ahora, el
cargo de CEO no será ocupado por miembros de la familia.
Emilio,
de 72 años, anunció esta semana que dejará en abril su puesto de presidente del
Consejo de Administración.
Daniel
Vargas, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas, considera que el
grupo Odebrecht está "haciendo grandes esfuerzos" para acabar con
prácticas antiguas.
Pero
la supervivencia de la empresa, apunta, depende de que todo el sector de la
construcción tome conciencia y cambie de actitud.
"Si
no, ¿cómo puede Odebrecht seguir siendo competitiva sin participar en la
corrupción?", se pregunta Vargas.
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